Escena LGTBIQ+
Doyamacho es la escena entera, y conviene entender cómo funciona antes de ir. El censo más detallado, de 2013, contaba 230 negocios gais en la zona, 154 de ellos bares y sitios de comer, aunque desde entonces han cerrado unos cuantos. No es una calle de terrazas: son edificios estrechos con dos o tres bares por planta, carteles verticales y ascensores minúsculos. La mayoría de los locales tienen una barra y sitio para unas diez personas, los lleva su dueño y cada uno tiene su público, osos, jóvenes, karaoke, drag. Por eso la noche es de recorrido: se toma una copa y se cambia.
Hay una costumbre que ayuda mucho: los bares se recomiendan entre ellos. Si buscas otro ambiente, el dueño te manda al de al lado, y en Doyamacho eso se hace con naturalidad.
Para quien no habla japonés, la oficina de turismo de la ciudad señala los sitios acostumbrados a recibir gente de fuera. GRAND SLAM, abierto en 2009, tiene personal internacional y clientela sobre todo extranjera. Otro veterano, con más de veinte años abiertos, es do with cafe, un local de cena y copas con espectáculo drag cada noche. EXPLOSION lleva cerca de treinta años haciendo fiestas los fines de semana. Y DENGMANG tiene una barra de más de siete metros, cócteles, comida y karaoke.
La zona viene de lejos, aunque casi nada de lo antiguo siga abierto. A finales de los años setenta ya había unos cuarenta locales y abrieron las primeras discotecas gais de la ciudad. En los ochenta el sitio era Christopher, donde debutó buena parte de la juventud gay de Osaka antes de que internet vaciara media escena.